jueves, 17 de septiembre de 2015

Springer, también heroína

¿A que ninguno de Ustedes sabía que, además de calificadísima experta en algoritmos, la "doctora" Natalia María Springer Von Schwarzenberg  también había sido creadora de historietas y heroína?

Pues aquí está, una singular salvadora de pueblos indígenas: rubia, de ojos azules y muy valiente. ¡Oh! sorpresa, la que llega a salvar a los indefensos nativos, atacados por unos malvados, es una alta, rubia y ojiazul misteriosa mujer. 

En serio, Natalia María Springer Von Schwarzenberg  es la creadora y diseñadora original de una historieta llamada "Maya Nasa, contra las fuerzas del mal", publicada con el apoyo de varios organismos nacionales e internacionales y editada por Panamericana con un enorme tiraje de 100 mil ejemplares.

Lo curioso es que la heroína es muy pero muy parecida a la creadora de la historieta. Comparen y me cuentan









viernes, 11 de septiembre de 2015

Réquiem por Flor Alba... Emputado

Emputado con el periodismo de estratos




Me emputa este periodismo colombiano estratificado, incluso ante la violencia. Hace dos horas asesinaron a una joven periodista en Pitalito; dos sicarios le dispararon a mansalva y sobre seguro cuando iba a entrar a su emisora, La Preferida, en pleno ejercicio de su oficio. Flor Alba Núñez Vargas, 25 años de edad, reportera del canal local 6 de Claro, corresponsal del canal Nación TV y conductora de su espacio radial. 




¿Sabían, saben, que Flor Alba es LA tercera PERIODISTA (mujer) asesinada por sicarios en la historia del país? Antes de ella cayeron Amparo Jiménez, en Valledupar, y Silvia Duzán, en Santander. 

Con contadas excepciones - eso es lo que me emputa - llevo dos horas esperando que Julito, Vicky, Darío, Yolanda, Juan Roberto, Gurisatti, Pombo, Cano y otras super estrellas de los medios bogotanos digan algo, se pronuncien, salgan al aire o escriban rechazando, repudiando, clamando justicia, lamentando el hecho. Mataron a una periodista, TAN importante como ellos, acto que en cualquier otro lugar del planeta provocaría de inmediato una cruzada unificada de los medios de comunicación.

Supongo que me quedaré esperando que eso pase. Flor Alba, Florecita como le decíamos sus amigos y colegas en Pitalito, no era super estrella, no conducía un canal privado nacional, no era columnista de las que dicen lo que se estarán preguntando, no hacía parte de la selecta élite mediática, no tenía escoltas ni carros blindados, no almorzaba en Harry´s Bar ni en Hatsuhana ni tenía casa de descanso en Anapoima.

Vivía en arriendo.
Desayunaba y almorzaba en su casa.
Andaba a pie o en moto.
Su sueldo era la suma apretada de tres trabajos, dos en televisión y uno en radio.



Era, eso sí, mucho mejor periodista que varias de esas super estrellas: se jugaba la vida a diario en la moto, con un micrófono a la mano y a veces transportando a su camarógrafo en el pequeño vehículo; ganaba una ínfima porción de lo que los "famosos" colegas reciben, arriesgaba su pellejo publicando capturas de peligrosos delincuentes, alguno de los cuales bien podía esperarla en la puerta de su canal o de su emisora e insultarla, golpearla... o dispararle como hoy. 

O mostrando las dos caras de un hecho, como entrevistar a unos sujetos que ahorcaron al perro Dominic y provocaron repudio nacional, especialmente entre los llamados "animalistas", varios de quienes luego la insultaron y amenazaron en su cuenta de Facebook por cumplir con su deber de escuchar las dos versiones; o cubrir el proceso electoral de manera equilibrada, disputa en la que los candidatos a la Alcaldía de Pitalito se juegan un presupuesto anual de $150 mil millones. 

Florecita manejaba el equilibrio, la ponderación y el justo medio de una noticia, aquello que los corruptos y los criminales aborrecen porque atenta contra su deseo de no solo robar el dinero público o asaltar y atracar, sino de que la sociedad no se entere o les crea su "presunta inocencia".

¿Abrieron al mediodía los noticieros de Caracol y RCN con la noticia del asesinato de una periodista en Colombia? ¿En primera plana de El Tiempo, El Espectador, Semana en sus portales virtuales? ¿La FLIP y Fecolper y la SIP ya emitieron comunicados exigiendo pronta captura de los responsables? Nada.
También estoy a la espera de eso, casi tres horas después del asesinato de Florecita y cuando ya el hecho ha sido divulgado por otros medios. 



Me emputa señoras y señores esa hijueputa estratificación de nuestro periodismo. Flor Alba Núñez Vargas era una periodista TAN importante como Usted o como yo. Y su asesinato, brutal, merece la misma atención. Cuando eso llegue a pasar, alguna vez, creeré que vivo en un país decente. Por ahora, como todo en esta sociedad nacional desgarrada y harto desequilibrada, seguiré a la espera...

martes, 26 de mayo de 2015

¿Muere la caficultura colombiana?

El caficultor y abogado Carlos Alberto Orrego, quien produce y comercializa la marca "Café Don Antonio" desde su finca en Viterbo, Caldas, nos regala un crudo análisis de la realidad del grano

www.cafedonantonio.blogspot.com 

"Muere la caficultura colombiana

Ante la mirada indiferente de los colombianos, la actitud indolente del Gobierno y de los colombianos, la dirigencia responsable de la Federación Nacional de Cafeteros, la explotación de las multinacionales y la competencia de otros cultivos más rentables, menos exigentes en mano de obra y con menores labores de beneficio, el cultivo del café cede y cede terreno, Por que nadie quiere dedicarse a lo que no es negocio ni tiene un panorama que así se lo garantice. 

Los grandes enemigos:

Su bien merecida fama de haber financiado y hecho posible las grandes obras de infraestructura de este país le valieron una estigmatización de riqueza y de viabilidad, por la que su cultivo y exportación es gravada y controlada por un ente con alta intervención estatal, la Federación Nacional de Cafeteros, en cuya dirección participan más ministros que en cualquier otra junta directiva agropecuaria.

Esta importante entidad tiene entonces gerentes y directores con rango ministerial, y mal puede un dirigente de ese nivel devengar un salario inferior al de sus pares directores; eso está bien. El problema es que el presupuesto lo financia un gremio no productivo y unos productores quebrados y en su gran mayoría minifundistas.

La Federación cambio su labor misional, esto es la de propender por el bienestar de los cafeteros, por la de garantizar a cualquier costo, entre ellas la ruina de sus federados, de la base, el negocio o negocios que emprendió, es decir la comercialización del café por que en los otros temas que emprendió, en ninguno fue exitoso. Flota Mercante, Aces Bancafé… Y no sabemos si aún conserva una participación en Avianca  o si la vendió.

Los comodities la bolsa de Londres, la bolsa de Nueva York.

Hace apenas unos meses se decía que la crisis del café era por el bajo precio del dólar y la política revaluacionista del peso, impulsada por el Gobierno y el Banco de la República; hoy el precio de venta del café sigue por debajo de costos de producción y el precio del dólar ha subido, es decir que esa no es la causa. La causa es que la Federación no defiende ni procura el bienestar y el precio justo del café para el productor: a veces le interesa tener un proveedor de café bien barato y de buena calidad para que su negocio sea bueno.

El precio por bolsas de Nueva York y Londres es conocido por décadas; sin embargo, los altos salarios de la Federación y los grandes estudios de sus becados no han logrado vincular ni graduar un colombiano que desarrolle una política de marketing, de comercio, de compra y venta del café colombiano por la calidad y recibiendo el precio justo. Todo se limita a publicaciones de prensa y estudios de gran costo subsidiados y pagados por los mismos cafeteros en ruina.

¿Quién desplaza el café?

Otros cultivos menos exigentes en mano de obra que el café, poco a poco y a pasos grandes, van sustituyéndolo. Es así como los anteriores cafetales ahora son remplazados por aguacate, cacao, plátano, cítricos, maíz, fríjol y maderas, y en otros donde el terreno lo permite, la ganadería y pasturas.

Y mientras esto ocurre, los comités departamentales están muy ocupados procurando llevar un candidato a la Federación, no para solucionar la problemática de los cafeteros sino para continuar un sistema feudal de elección, de composición y de creer elegir al "Papa Cafetero" que, sentado en la silla de la Gerencia, adquiere el don de la infalibilidad, asegura una extraordinaria pensión y adquiere un gran poder de administrar un Fondo del Café cada vez más devastado pero cuyo presupuesto llega por que llega y el Gerente lo administra. Y el dicho popular nunca pierde vigencia, "qué fácil y bueno es gastar lo ajeno", y más cuando el malgastar no genera ninguna responsabilidad y la quiebra por la mala administración la sufren unos campesinos y propietarios de fincas altamente estratificados, pagadores de impuestos y no clasificables para las políticas sociales del Estado Social de Derecho que ellos construyeron con su esfuerzo y sacrificio.  

Las mentiras que nos creemos y repetimos a diario.

Los colombianos no consumimos café colombiano: todos repetimos al unísono que "el café colombiano es el mejor del mundo", y más del 95% consume café que compra en una bolsa de una empresa colombiana cuyo contenido es café peruano, brasileño o vietnamita; pocos saben o conocen la diferencia entre un café arábigo y una robusta.

De este porcentaje una gran mayoría ni siquiera utiliza café natural, muchos por comodidad, desconocimiento y gusto consumen cafés solubles, no necesitan sino una cucharadita y agua caliente; lo que no saben ni les importa es que la base de ese café no es de arábiga colombiana sino de robustas brasileñas o vietnamitas o de Indonesia.

Finalmente, los que consumen café de calidad por la taza, difícilmente pueden encontrar un café de buena taza colombiano; buscan una marca extranjera un Starbucks o un café guatemalteco o un Civets, o un "Montaña azul" Blue Montain de Jamaica. En fin, allí los establecimiento especializados no buscan vender una marca o un café de origen, ellos tienen las suyas, y créanme poco les importa que los productores colombianos se quiebren el espinazo y pierdan su vida, su finca y su patrimonio produciendo un excelente café con gran calidad y cada día más mal pago".

martes, 5 de mayo de 2015

Nadie robó el libro

Un buen libro siempre tendrá quién lo tome prestado. Y no lo devuelva

Varios actos de estulticia nacional




Melquisedec Torres
Periodista


El préstamo sin permiso, no el robo, de un libro de la primera edición de “Cien años de soledad”  de una vitrina en la Feria del Libro de Bogotá el pasado 2 de mayo de 2015 ha dejado en evidencia – otra vez – la estulticia temporal nacional (estulticia tiene como sinónimos necedad, tontería, estupidez, es decir una literal bobada).

Afirmo que el libro no fue robado. ¿Quién ha dicho que los libros se roban? No, eso no existe. Los libros se reciben bajo préstamo y no se devuelven, o se toman prestados sin permiso del tenedor. Y tampoco se devuelven; el único requisito es que el libro sea bueno pues los malos tienen poco chance de circular, es decir de que otros se los lleven y no los regresen, o si se los llevan los devuelven de inmediato.

Pues la estulticia temporal nacional ha llegado a límites insospechados convirtiéndonos en el hazmerreír del resto del planeta, no por la desaparición del libro sino justamente por las reacciones absurdas que esto ha desencadenado. Primero, dizque la indignación “del país” por un supuesto acto contra el patrimonio nacional; luego, que es tan valioso el libro “que es invaluable” dijo su anterior tenedor, don Álvaro Castillo quien, por su trayectoria como conocido librero bien debería tener en cuenta que el robo de libros no es un hecho que alguien haya podido probar; y por ahí desfilaron la Ministra de Cultura, el Director de la Policía Nacional y el presidente de Corferias quien dijo la única cosa coherente de todo este embrollo: que no hubo forcejeo o violencia para llevarse el ejemplar. Es decir que fue, como debe ser, un préstamo pacífico, tranquilo y con el suficiente tacto para no molestar al resto de libros. Ah, y especialmente un señor fiscal quien, con toda la ceremonia propia de un burócrata que quiere pasar a la historia, miente al afirmar que el autor del “robo” podría recibir una condena de ¡20 años de cárcel! Ya les diré porqué miente el fiscal asignado al caso.

Como siempre quedan cabos sueltos para dar paso a otros actos de estulticia, estas precisiones objetivas:

1.    El libro tomado en préstamo no es un incunable ni único. Los incunables son esos textos rarísimos que se hicieron en el primer medio siglo después de que don Juan Gutenberg inventara la imprenta, esto es entre 1453 y 1500.

2.    No es único. Es uno de los 8.000 ejemplares que salieron a la venta en 1967 de la primera edición de “Cien años de soledad” de la Editorial Sudamericana de Buenos Aires. Así que por ahí andan otros 7.999 o poco menos ejemplares similares. Y en Internet se encuentran a la venta varios de esa primera edición, algunos con firma del autor, con precios entre $2.5 millones y $50 millones.

3.    No es el único firmado por el autor, Gabo. Decenas de miles de personas lograron que el hijo del telegrafista de Aracataca les firmara un ejemplar de uno de sus 11 novelas, 12 libros de cuentos, 22 textos de no ficción, 10 guiones para cine y teatro y el primer tomo de sus memorias.

4.    No existe en Colombia ninguna posibilidad de que alguien, por el solo hecho de robar algo, sea condenado a 20 años de prisión (excepto si se trata de recursos públicos y Usted no negocia con los fiscales). Otra cosa es que el ladrón secuestre o asesine al dueño de la cosa robada; eso es otro delito, no simplemente hurto. Según el Código Penal (Ley 599 de 2000), que pareciese que el burócrata fiscal no ha leído, la pena máxima por el más impresionante hurto calificado y agravado sería de 15 años. Y ello solo si se hizo con violencia sobre personas y si se cometió en una o varias de 15 condiciones.

5.    Este caso, si llegásemos al exabrupto de considerarlo un robo, no sería más que hurto simple, cuya pena es de 2 a 6 años de prisión. Y como nadie va a la cárcel si la pena mínima es menor a 4 años, pues el ávido lector  que tomó el texto podría seguir leyéndolo en su casa (dudo que sea tan pendejo como para tenerlo a la vista cuando lo detengan. Y sin cuerpo del delito ¡no hay delito!).

6.    El libro que desapareció en la Feria no es patrimonio nacional aunque el señor fiscal quiere que lo sea. Y eso no lo determinan ni él ni un juez sino las autoridades administrativas, y para que se le considere patrimonio nacional ello debió ocurrir antes de la desaparición, no ahora, y su proceso es tan engorroso que podemos llegar a la Feria del 2016 sin que pudiese serlo.

7.    A menos que aparezca una grabación de video en la que se observe, sin dubitación, quién tomó el libro, este seguirá gozando del afortunado anonimato. Y si alguien llegase a descubrir el texto en la biblioteca del audaz individuo, este bien podría arrancar – en un doloroso proceso – la hoja donde Gabo estampó su firma con dedicatoria y con ello nadie podría probar que es el mismo que se había dispuesto en la vitrina de la Feria. Bueno, no tan doloroso porque al fin y al cabo no se lo dedicó a él sino al señor Castillo (y él, sin esa inscripción, dejaría de ser el tenedor legítimo), amén de que una dedicatoria ajena es como una carta entregada al destinatario errado.

Haberse muerto Gabo. Nos hubiese deleitado con la crónica  de un robo que solo era un préstamo sin devolución o un relato de un libro que, allí, en esa vitrina anodina, ya era náufrago sin lector. Bien que lo hayan rescatado de su lastimera condición de pieza de museo.

Bogotá D.C., 5 de mayo de 2015



jueves, 23 de abril de 2015

La tabla de salarios promedio del Estado

A propósito del debate suscitado por los salarios de los maestros oficiales, he tomado el presupuesto nacional de 2015 para encontrar cuál es el salario promedio mensual de todos los servidores públicos que pagamos los contribuyentes. Vale decir que los maestros oficiales tienen ciertas ventajas comparativas con el resto de funcionarios del Estado, entre otras un mejor servicio de salud, distintos períodos de vacaciones y un régimen de carrera especial.

Aquí está el resultado. Simplemente se toma el presupuesto total asignado a la nómina y se divide por el número de personas que se pagan con ese monto. Las cifras incluyen todos los llamados "factores salariales" que son, entre otros, vacaciones, prima de vacaciones, bonificaciones, subsidio familiar, auxilio de cesantías, intereses de cesantías y aportes a pensiones.

El más bajo promedio es el de los auxiliares y alumnos de la Policía Nacional, que apenas reciben $253 mil pesos mensuales; el más alto el de los congresistas y funcionarios del Congreso, que es de $33´457.000 mensuales. 


Algunos salarios (promedio mensual) pagados por el Presupuesto Nacional 2015

*Promedio salario mensual de los maestros oficiales es de $3´292.542

La cifra resulta de dividir los $13 billones 956 mil millones de pesos que asignó el presupuesto nacional para 2015, destinados a la nómina de 353.253 maestros oficiales. Esta cifra incluye todos los ingresos que reciben los profesores (primas, vacaciones,

Otros promedios mensuales:
Docentes y administrativos universidades                        
$4´037.000 promedio mes

DEFENSA
Auxiliares y alumnos Policía                                                 
$253.000 promedio mes

Soldados y alumnos defensa:                                                 
$989.000

Policías                                                                                    
$2´779.000

Fuerzas Militares (oficiales de Ejército, Fuerza Aérea y Armada)                                                                         
$3´952.000


RAMA EJECUTIVA                                                                        
$5´709.000 promedio mes

Hacienda                                                                                     
$8´975.000

Presidencia de la República                                                
$7´397.000

Ministerio Educación                                                            
$4´730.000

Inteligencia                                                                                   
$7´991.000

Sector Minas y Energía                                                             
$7´591.000

CONGRESO (856 congresistas y funcionarios)             
$33´457.000 promedio mes

Fiscalía                                                                                     
$7´124.000

Rama Judicial                                                                         
$8´414.000

Organismos de control                                                             
$7´556.000

Empleados del sector Salud (transferencias pagadas por el presupuesto nacional)                                                                                     
$4´127.000

Fuente: Presupuesto Nacional 2015 Ministerio de Hacienda, en este enlace (ver cuadro de la página 34) http://www.minhacienda.gov.co/portal/page/portal/HomeMinhacienda/presupuestogeneraldelanacion/ProyectoPGN/2015/Mensaje.pdf

*Los docentes oficiales tienen un régimen salarial y prestacional especial dadas las particularidades y condiciones de la labor que ellos ejercen (Ley 91 de 1989, Ley 60 de 1993, Ley 715 de 2001 y Decreto 1850 de 2002), régimen que contempla iguales o mejores condiciones laborales que las reconocidas de manera general a los servidores públicos. Es así, como por ejemplo, ellos tienen una jornada laboral y periodos de vacaciones muy distintos a los previstos para el resto de los empleados del sector público.

Por otro lado, también tienen un sistema de carrera especial, por lo cual sus condiciones de entrada, ascenso y permanencia son distintas a las del resto de empleados públicos (Decreto – Ley 2277 de 1979 – Estatuto Docente y Decreto 1278 de 2002 – Estatuto de Profesionalización Docente). Lo mismo ocurre con el sistema de salud, en donde los beneficios de los docentes son mejores que los de los empleados públicos a nivel nacional o territorial.

martes, 21 de abril de 2015

Blair y la mezquindad mediática

Me resulta interesante, por lo aparentemente extraña, la actitud de un grueso sector de medios de comunicación y periodistas colombianos respecto de ciertos hechos importantes y de alto contenido noticioso que, publicados por sus colegas dentro del país, solo resultan confiables y de impacto si luego son retomados o copiados o seguidos por medios extranjeros, especialmente si éstos son de Estados Unidos o Europa. 

Y si ello se adoba con ciertas prevenciones de tinte ideológico que suelen cargar muchos periodistas, es mayor la invisibilidad del asunto e incluso llegan a ponerlo bajo sospecha.

Así acaba de ocurrir con los cuestionables y oscuros negocios del reconocido político escocés Anthony Charles Lynton Blair (conocido como Tony Blair), quien fuere primer ministro del Reino Unido entre 1997 y 2007. A finales del mes de marzo, el abogado y periodista Sergio Held, que trabaja para el programa La Hora de la Verdad (se emite por Radio Red de RCN Radio), dirigido por el ex ministro Fernando Londoño, publicó un completo y sesudo trabajo de investigación que reveló, documento tras documento y confrontando a las fuentes oficiales, los reales intereses de Blair tras su fachada de “viejo amigo de Colombia” y asesor “ad honorem” para el proceso de paz. Held dejó en evidencia cómo el Gobierno de Colombia firmó y ejecutó un bien redactado contrato con la empresa TBA (Tony Blair Associates) bajo estrictos términos de confidencialidad, con el cual el ex primer ministro triangula sus jugosos intereses con Emiratos Árabes Unidos, bajo la mampara de que no costaba “un solo centavo”.
Santos con Blair en Londres tras ganar la Presidencia de Colombia (2010)

Held no solo lo emitió por radio sino que lo divulgó abiertamente por redes sociales (Twitter y demás) y puso a disposición de cualquier interesado tanto su edición como las copias de los documentos de soporte, solamente bajo la condición de dar el justo crédito. Pocos, casi nadie en Colombia, se ocupó de lo revelado por Held, exceptuando algunos cortos reportes de la misma RCN en otra de sus emisoras (*). El asunto parecía entonces sepultado  - para felicidad del Gobierno Santos - por el desinterés de los grandes medios nacionales, en un país donde aún la fuerza de las redes sociales es sobrepasada ampliamente por la agenda que se dicta desde las direcciones y consejos de redacción de cuatro corporaciones: Caracol, RCN, Semana y El Tiempo.

La tarea enjundiosa de Held tenía, además del notable affaire de alcance internacional Blair/árabe, estos elementos para el consumo interno:

1.    Los servicios de Blair y su equipo se empezaron a ejecutar meses antes de, incluso, firmarse el primer contrato
2.    A pesar de que Planeación Nacional puso a disposición de Blair y su gente oficinas, personal y elementos logísticos durante varios meses, el Gobierno afirma que no se gastó “un centavo”. ¿Personal, oficinas y logística no tienen valor alguno para el Gobierno?
3.    Los servicios de Blair y su gente, entre ellos dos expertos en comunicación política estratégica, se prestaron justo en medio del debate electoral de 2014 cuando el presidente Santos se jugaba su reelección. Y participaron de reuniones donde se habló de eso, de estrategia electoral, incluyendo a servidores públicos a quienes la Ley prohíbe intervenir en política, y pese a que el contrato se refiere exclusivamente al manejo que las regiones dan a las regalías.
4.    El contrato fue denominado “Estrictamente privado y confidencial” aunque su objeto nada tiene que ver con defensa o seguridad nacional o asuntos que comprometan intereses vitales del país.
5.    La directora de Planeación Nacional, Tatyana Orozco, ejecutó un acto que vale la pena que se investigue a fondo: destruyó toda la información del contrato que tuviera relación con la empresa de Blair, y así lo hizo constar en un  documento que divulgó Held.
6.    Aunque Held consiguió acceso a la mayor parte de los documentos que sustentaron su trabajo mediante peticiones legales, se quedaron por fuera los destruidos por Orozco y otro que no se perdió pero del que el Gobierno se niega a entregar copia, uno denominado “Anexo No. 3”.

Todo iba bien. Para el Gobierno. El silencio de los demás medios de comunicación y el largo puente festivo de Semana Santa hacían prever que Blair seguiría siendo el “viejo amigo de Colombia” (así lo llama el embajador de Colombia en Reino Unido, Néstor Osorio) y desinteresado servidor para la paz del país. La tarea de Held quedaría como inútil constancia de un largo carrusel de contratos a nombre de “la paz”, como van quedando los más de 100 mil millones de pesos gastados en contratos adjudicados a dedo, varios de ellos beneficiando a esos medios silenciosos.

Pero no en el Reino Unido. Allá don Tony Blair no es propiamente intocable como no lo es nadie (bueno, quizá SM doña Isabel sí) y más de un medio inglés vive ávido de encontrar algún traspié del escocés; así fue como The Telegraph, el periódico de mayor tirada y con 160 años de historia, le siguió el hilo al trabajo de Held y lo puso en primera plana el domingo 19 de abril. ¡Oh! Ahí sí, todos a una como en Fuenteovejuna, nuestros periodistas y medios colombianos abrieron los ojos y pusieron a rodar la historia, o las varias historias que el affaire tiene, y las cadenas radiales abrieron sus emisiones el lunes con lo que el diario inglés había publicado. Ah, pero eso sí, pocos, muy pocos, dieron crédito a Held: el autor de la investigación seguía oculto para sus colegas, lo importante para ellos es que el The Telegraph lo publicaba, Held no existía. O no existe. Caso aparte la BBC de Londres que, en su edición digital, otorga todo el mérito al periodista colombiano.

¿Porqué esa actitud mezquina, considerando que en muchos otros casos nuestros medios y comunicadores sí han hecho incluso causa común para darles relevancia a los trabajos de sus colegas? Es frecuente - y saludable - que la tarea de uno se convierta en la agenda del día del otro, como suele ocurrir, por ejemplo, con lo que pone en tapa la revista Semana los domingos y las cadenas radiales abren con ello los lunes. O acaba de ocurrir con un interesante trabajo de Claudia Morales (panelista de La Luciérnaga, de Caracol Radio) en el diario El Espectador respecto de la impresionante y dolorosa historia de los niños wayúu que mueren de hambre: ha sido tema de varios otros periódicos, emisoras y programas televisivos.

¿Hay en la actitud silenciosa y mezquina frente a la investigación de Held, un tufillo de animadversión ideológica por el hecho de pertenecer al equipo radial del ex ministro Fernando Londoño, agudo opositor del presidente Santos? Recuerdo dos episodios parecidos cuando yo hacía parte de ese equipo: en 2004 publiqué como primicia el hecho de que el entonces procurador Edgardo Maya había cerrado, dejado archivar o simplemente declarado sin culpa a más de 200 congresistas contra quienes, con todo bombo y platillo, había abierto investigaciones un año atrás por “tráfico de influencias” en la Contraloría. Logré el dato de cada caso tras sucesivos derechos de petición y evasivas del Procurador y sus funcionarios. Envié copia del trabajo a muchos de mis colegas (Twitter no existía); nadie publicó nada. 

Meses después, tras centenares de horas revisando montañas de papeles en la Registraduría y el organismo electoral, y comparando elecciones de años pasados con calculadora y lápiz como únicas herramientas, divulgué las increíbles cifras de votos obtenidos por varios congresistas nuevos en departamentos de la Costa Atlántica, algunos con hasta el 98% de la votación total en diversas poblaciones de esa zona, en las que justamente el dominio de los grupos criminales de paramilitares había sido más notable. Pese a que Londoño había sido ministro y era – y es – muy cercano al entonces presidente Uribe, y los datos descubiertos involucraban en su mayoría a aliados del Gobierno, no hubo ninguna restricción para publicar el trabajo en varias entregas del programa. Ningún medio se hizo eco, nadie publicó nada pese a que también les envié copia. Menos de un año después el país empezó a hablar de “parapolítica” tras una investigación de Claudia López y León Valencia que confirmaba y ampliaba lo que yo había publicado en La Hora de la Verdad.

Para fortuna de Held, y del buen periodismo, existen las redes sociales.

Bogotá D.C., 21 de abril de 2015

(*) Publicado este Blog, del programa La Luciérnaga, de Caracol Radio, me  aclaran que sí comentaron las publicaciones de Held y el mismo hecho de que le hayan negado el crédito en otros medios, especialmente escritos.

1.          Aquí, el trabajo de Sergio Held con los soportes: http://es.scribd.com/doc/260541217/Los-negocios-de-Tony-Blair-durante-el-Gobierno-Santos

        

jueves, 19 de marzo de 2015

William Ospina: "hidroeléctricas en el río Magdalena son profanación"


La lúcida, profunda e histórica intervención del galardonado escritor William Ospina hace pocos días en Pitalito, durante un foro ciudadano para oponerse a nuevas hidroeléctricas usando el río Magdalena.


Nos la ha enviado don Felipe Narváez,  http://felipenarvaezg.blogspot.com/

15 de marzo de 2015
Colegio Departamental

“Alguien le preguntó a San Agustín qué es el Tiempo. Y aquel hombre sabio contestó: “sino me lo preguntan lo sé, pero si me lo preguntan no lo sé”.


Cañón del río Magdalena, Chillurco, área donde se proyecta una hidroeléctrica
(Foto Melquisedec Torres)


Creo que con el agua pasa algo semejante. Todos creemos saber desde niños qué es el agua, pero cuando llega la hora de dar una definición, sólo podemos decir una parte de lo que sabemos. Alguien dirá que es el líquido que calma nuestra sed, o que es ese elemento transparente que nos baña y nos refresca. Otro contará de qué manera regar con agua la tierra hace crecer las plantas. Un sediento en el desierto dirá con certeza que el agua es la diferencia entre la vida y la muerte. Un sacerdote católico nos recordará que es la diferencia entre pertenecer o no al reino de Dios. Un químico nos explicará que es una sustancia hecha con dos partes de hidrógeno y una parte de oxígeno, y resumirá su definición con la conocida fórmula de H2O. Todas esas cosas son verdad, pero ninguna de ellas agota lo que es el agua para la humanidad.

Alimento y medicina, sustancia química y elemento místico, recurso industrial y servicio público, el agua es la más elemental y la más compleja de las sustancias de este mundo, está en la nube y en la lágrima, y es sobre todo la razón por la cual hay vida en la tierra. Por ella nació la vida y por ella la vida se conserva. Y, por supuesto, también por ella puede perderse la vida, como lo supieron hace treinta años los habitantes de Armero, sorprendidos en la noche por una avalancha que produjeron las aguas del deshielo de la montaña.

Es necesario comenzar con una sencilla meditación sobre el agua, porque aquí todo depende de la mirada que arrojemos sobre las cosas. Alguien puede decir que el agua es sólo un líquido, y habría que responderle que el agua está en las nubes que vuelan sobre nuestras cabezas, en el aguacero que se desprende de ellas, en la siempre activa vegetación de los páramos, en la niebla que respiran los bosques, en la savia que asciende por los troncos de los árboles, en la música de los arroyos, en el bullicio de las cascadas, en los peces que avanzan por la corriente y en el cuerpo de los pescadores que los atrapan.

No hay agua sin mares que se evaporen sin bosques que enfundan niebla, sin páramos que condensen la humedad, sin humedales que filtren, sin ciénagas que oxigenen. El agua no es un líquido, no es sólo un elemento, el agua es un sistema, y Colombia es el mejor ejemplo que se puede mostrar de cómo un territorio puede estar configurado como una inmensa fábrica de agua. Pero Colombia también es el mejor ejemplo de cómo un país puede ignorar su realidad más profunda, y dormir sobre un tesoro como el dragón del cuento, sin aprender a qué se debe ese tesoro, sin saber cómo protegerlo.

Lo más alarmante es que el sol sabe cómo sacar el vapor de los mares, el páramo sabe cómo condensar la humedad en gotas de agua, los bosques saben cómo producir niebla, las selvas saben cómo producir vapor de agua, las gotas saben cómo hacer arroyos, los arroyos saben cómo juntarse en ríos, el agua sabe cómo circular, cómo subir al cielo en vapor y bajar del cielo en lluvia, y deslizarse en forma de río y amontonarse en forma de océano, pero la que según es fama es la única criatura inteligente del mundo, es el ser humano, no sabe cómo proteger el agua que le da la vida, ni cómo agradecer por ese tesoro invaluable.

Somos capaces de ser consumidores de agua, estudiosos del agua, administradores del agua, vendedores de agua, pero no sabemos ser protectores de agua, y sobre todo no sabemos pensarnos como parte del agua. La vemos como algo ajeno a nosotros, aunque resulta que el 95 por ciento de nuestro cuerpo, según los sabios, está compuesto de agua.

El joven poeta Novalis decía que el aíre es nuestro sistema respiratorio exterior. Mar, Río, Laguna, Gota de Lluvia, también podemos decir que el agua es nuestro sistema circulatorio exterior: Somos parte inconsciente del ciclo del agua. Pero tenemos que convertirnos en parte consciente de este ciclo, porque los peligros del agua en nuestro tiempo, los males que la amenazan, se deben todos a la especie humana.

Parte muy importante de la solución de los problemas contemporáneos consistiría en que todos sepamos que somos el agua, que proteger el agua es protegernos, que salvar el agua es salvarnos. Los seres humanos solo podemos vivir en la cultura, ya no somos criaturas de la naturaleza, aunque estamos siempre en relación con ella. Y depende de la mirada que nuestra cultura arroja sobre el mundo, el trato que le damos a todas las cosas.

Durante mucho tiempo la cultura supo que el agua es el origen, como lo afirmaba en Grecia hace 25 siglos Tales de Mileto. Que el agua es más preciosa que el oro, como lo cantaba en ese mismo tiempo el poeta Píndaro. Que el agua es condición de toda vida, que si no hay vida en Marte es por su ausencia, y que si este planeta azul es una fiesta multicolor de todas las manifestaciones de la vida es porque aquí se cruzaron a la temperatura adecuada el agua y la luz.

Pero el mayor peligro para la especie humana es vivir en una cultura que olvide la abundancia de los significados del agua, y que termine pensando que el agua es solamente un servicio público, o solamente una fuente de energía. Corremos el riesgo de cortar los bosques pensando que el agua es solamente la corriente del río; de arrasar los páramos pensando que el agua es solamente una fuente de energía eléctrica. Podemos acabar con los humedales, secar las ciénagas, canalizar las quebradas, pensando que el agua es apenas esa corriente cuya fuerza alimenta las turbinas.

Y lo que pasa con el agua pasa con los ríos. También hay quien termina pensando que un río es apenas un caudal de agua que fluye entre las piedras y que puede ser más productivo si se lo canaliza, si se lo domina, si se lo somete a la industria humana.

Pero la civilización siempre supo ver en los ríos esa complejidad que ahora muchos pierden de vista.

Porque un río no es sólo una corriente de agua, un río, todo río, es un río de vida. Es el agua, los páramos donde nace, los bosques que lo alimentan, la vida que lo puebla, los peces que lo recorren, y por supuesto los seres humanos a que se sirven de él, los campos que lo rodean, los afluentes que en él desembocan, las nubes que descargan sus lluvias, y el mar en que finalmente se precipita.

Todas las civilizaciones dialogaron siempre con los ríos. Mesopotamia se llamaba una región cuya principal riqueza fue siempre ser, como lo indica su nombre, un valle muy fértil entre dos ríos, y allí nacieron algunos de los elementos más poderosos de la cultura tal como hoy la conocemos: el cultivo de los cereales, la domesticación de ciertos animales, el arte de la escritura, el culto de los dioses, la ciencia antigua de contar historias y el arte provechoso de mirar las estrellas.

Más dramático fue el caso de Egipto, un país que le debió siempre a un río su existencia. Si no fuera por el Nilo, por la carga de lodos vegetales que trae desde los altos lagos de África, la civilización egipcia no habría existido. Hace unos meses tuve la suerte de volar sobre el desierto africano, y ver allá abajo esa cosa increíble, una franja verde de vegetación y de ciudades en medio de un blanco y desolado mundo de arena.

Los egipcios comprendieron mejor que muchos, porque saltaba a la vista, que el río es un milagro, que esas aguas llenas de un légamo vegetal fertilizaban las arenas muertas y convertían una ancha franja de las orillas en un valle fértil, donde las palmeras producen dátiles de extrema dulzura, donde nunca llegaron las vacas flacas de la pobreza sin que las precedieran las vacas gordas de la extrema fertilidad.

Y sin embargo los egipcios aprendieron que el río podría ser alterado, siempre y cuando fuera para beneficio de las poblaciones ribereñas. La capacidad del ser humano de alterar el mundo puede ser muy valiosa si se inscribe en altos propósitos. Egipto necesitaba una represa, porque el régimen de las crecientes del río obedecía a ciclos incontrolables, y solo cada tanto tiempo el río venía a fertilizar la tierra. Alguien se dijo que desde hace mucho tiempo; “el río es el corazón de este reino, pero ese corazón necesita un cerebro. Aquí está la fuerza de la fertilidad, pero la cultura podría aportar un ritmo distinto en el manejo de las cosechas, sin alterar más de lo aconsejable la naturaleza del río.

Y un día los egipcios hicieron la represa de Asuán, conquistaron la tremenda capacidad de regular el ritmo de las crecientes, de lograr que el río pudiera fertilizar la tierra de todo el año. Era una modificación de la naturaleza, pero estaba guiada por la intención generosa de mejorar la vida de millones de campesinos de las riberas.

El Nilo es tal vez el río más largo del mundo, la represa se hizo justo en la mitad del río, donde comienza Egipto, y por ello afectaba sólo a ese país. Ahora Sudán se propone hacer otras represas en la parte más alta del río, y esto afectará seriamente el caudal que Egipto recibe, por lo cual tendrán que pasar por largas negociaciones para armonizar los intereses de Sudán en la parte alta del río, muy extensa por cierto, con los intereses de Egipto en la parte baja.

Yo no creo que haya que ser enemigos por principio de las modificaciones que la cultura puede obrar sobre la naturaleza. Pero la humanidad tiene que ser consciente de que su labor altera, a veces de una maneta irreparable, el orden natural, y por ello tiene que ponderar la magnitud de su influencia, calculando los riesgos, para no obrar alteraciones destructivas.

Recuerdo que Estanislao Zuleta me dijo alguna vez: “no hay que exagerar el culto de lo natural contra lo artificial. La viruela es muy natural, y la vacuna es muy artificial, pero yo prefiero la vacuna a la viruela”. Los pueblos indígenas de la Mojana, en la región del Sinú, allá donde el Magdalena se une con el Cauca para rodar hacia el Caribe, construyeron hace muchísimo tiempo una asombrosa red de canales para regular el ritmo de las inundaciones en esa región donde convergen las aguas de los ríos y donde hay un país de ciénagas.

Todas las aguas que viajan hacia el norte convergen allí, con sus limos fértiles, e hicieron de esa región un extenso templo de la vida vegetal y animal. Y los zenúes, hace siglos, ya sabían que si es para bien, se pueden obrar modificaciones en la naturaleza. Es más, no sólo tuvieron el conocimiento de ingeniería hidráulica necesario para regular con sus canales el ritmo de las inundaciones en esa región que recibe buena parte del agua de nuestras cuencas, sino que hicieron al mismo tiempo una obra de arte de seiscientas cincuenta mil hectáreas, que todavía se puede ver cuando se sobrevuela la región, ahora víctima de las inundaciones porque ya no está la sabiduría de los zenúes sino la avidez de las ganaderías que arrasan los bosques para construir una absurda economía casi improductiva.

Con la llegada de nuestra época, con el crecimiento de las ciudades, con el peso de la contaminación de desechos humanos e industriales, con el auge de los agroquímicos y la deforestación de las orillas, ya no convergieron en la Mojana solamente las aguas sino los desechos de buena parte del país. Y la Mojana va dejando de ser aceleradamente el templo de la vida para convertirse en una región de desastre.

Popayán, Cali, las ciudades de la zona cafetera, y Medellín, que tributan sus desechos al río Cauca, no advierten como están aportando sus miasmas para degradar esa región que recibe las aguas; como tampoco advierten Neiva, Ibagué, Barrancabermeja, Bucaramanga y sobretodo Bogotá, que tributan sus desechos al río Magdalena, cómo contribuyen minuto a minuto de un modo terrible al deterioro del río y al envenenamiento de las ciénagas, que no son pantanos incómodos, como piensan muchos, sino purificadoras del agua y enormes proveedoras de oxígeno.

Todos los ribereños del mundo, los del Yangtzé y los del Ganges, los del Tigris y los del Éufrates, los del Nilo y los del Níger, los del Rhin y los del Danubio, los del Volga y los del Mississippi, los del Orinoco y los del Paraná, supieron siempre que los ríos no son apenas agua sino vida, y supieron honrar a sus ríos, dialogar con sus ríos. Hay que ver lo que fue ese momento histórico en que se unieron en un solo reino el alto y el bajo Egipto, el reino del papiro y el reino del loto, hay que ver todas las estelas de piedra, todos los relatos, todas las músicas y todos los poemas que nacieron de esa alianza.

Yo no sé con qué fin habrán hecho los antiguos habitantes de estas tierras esas poderosas esculturas de piedra que asombran al mundo, esos jaguares humanos, esos cóndores que se mezclan con hombres y con serpientes, pero yo sólo puedo verlas como los guardianes del nacimiento del río. No me parece una casualidad que el arte escultórico más antiguo de nuestra tierra se haya dado precisamente aquí donde nace el gran río que recorre y fertiliza todo el territorio.

Uno diría que Barranquilla está muy lejos de San Agustín, y sin embargo hay algo tremendo que las une, este majestuoso cauce de agua al que todos pertenecemos porque es uno de los grandes caminos de América. Yo nací en los páramos de los Andes, en un pueblo perdido en la niebla, y sin embargo me siento parte del río, sé que esas aguas que bebieron siempre mis abuelos, las aguas del Gualí y del Guarinó, son parte del río Magdalena, y que esas aguas nos hermanan, nos hacen pertenecer al mismo mundo, como este macizo colombiano nos hace hermanos de los que viven junto al Patía, junto al Caquetá y junto al Cauca, nos hace hermanos de los que orillan el inmenso Amazonas.

La organización de los territorios, eso que llaman con palabras un poco resecas el ordenamiento territorial, debería hacerse sobre todo a partir de los dibujos de la naturaleza. Toda la cuenca del Magdalena debería formar una sola gran región; los gobernantes deberían administrar y planificar pensando en las fuerzas profundas de la naturaleza y en los grandes trazos de la geografía. Porque de ellas depende la economía y no al revés.

El territorio colombiano está descuartizado por un ordenamiento territorial que no tiene en cuenta las fuerzas profundas de la vida ni las necesidades profundas del territorio y de su gente. Por eso los bogotanos no saben hacia donde van esas aguas después de que ellos las utilizan; por eso los habitantes de Ambalema no saben qué es lo que trae tan sucias las aguas del Magdalena; por eso los pescadores de Honda no saben por qué se acabó la subienda. Los habitantes de Caucasia o de Majagual no saben qué le deben a los de Popayán, de Cali o de Manizales.

La naturaleza dialoga continuamente con la historia. Pocos saben que Honda llegó a ser una ciudad tan importante en la colonia a causa de una piedra, de una gigantesca piedra que prácticamente corta en dos el curso del río Magdalena, que nunca permitió la navegación fluida de barcos grandes a lo largo del río e hizo que los bergantines de los conquistadores no pudieran llegar más allá de Honda hacia el sur.

Pocos saben que esa piedra hizo que fuera Honda el puerto alimentador de Santafé de Bogotá y el punto de contacto de la capital con la metrópoli española. Pocos saben que medio siglo después de la Independencia, fue también ésta la causa de que fuera Honda el centro donde se embarcaba hacia el exterior la cosecha cafetera.

Pocos saben también que fue la navegación por el río lo que acabó con la navegación por el río: que fueron las calderas de los vapores del Magdalena las que consumieron la madera de todos los bosques de las orillas. La tala de los árboles hizo que las raíces soltaran los sedimentos, y el lecho del río subió tanto que hizo imposible la navegación. Al mismo tiempo los pesticidas, los fertilizantes, los residuos industriales y orgánicos de las ciudades, y el cianuro y el mercurio de la minería, fueron envileciendo el río de tal modo que los peces escasearon cada vez más.

Ahora quieren darle al río el golpe de gracia. El lugar de intentar recuperarlo, devolverle la vida y salvarlo, como hacen las naciones europeas con sus ríos, no sólo permitimos que vaya muriendo gradualmente sino que intensificamos la presión hostil sobre él. Y es allí donde aparecen las hidroeléctricas como el golpe fatal sobre el lomo de un río moribundo.

Toda gran represa afecta seriamente la vida de un rio, porque interrumpe el flujo de la vida en su corriente. Un día los peces, cuya vida consiste en recorrer el río, como lo demostraba ese prodigio de fecundidad que era la subienda, encuentran que ya no es posible remontar las aguas o descender por ellas. El río se ve dividido en compartimientos. Ya uno es grave. Dos, son ciertamente un atentado contra la vida del río. Pero todo un sistema de hidroeléctricas como el que nuestros gobiernos están permitiendo que se formen en el cauce del río son una verdadera profanación contra un río que en Colombia, que es una fábrica de agua, un pulmón del planeta y el centro de una abigarrada biodiversidad, es fundamental para todos los ciclos de la vida.

¿A qué se debe que los grandes poderes permitan que se obre esta gigantesca profanación? A una combinación terrible de ignorancia con arbitrariedad. Así como el territorio no fue ordenando siguiendo pautas naturales ni culturales sino políticas y burocráticas, de modo que unos funcionarios totalmente desconocedores del territorio y de sus dinámicas, ignorantes de las necesidades de la gente que vive en cada región, disponen a su antojo la administración del país, así mismo gentes que no tienen conocimiento de la complejidad de la vida del río, y de la necesidad de preservar sus ciclos y de proteger sus entornos, la urgencia de salvar el gran laboratorio del agua equinoccial, creen que pueden cuadricular el río, que pueden convertirlo en una red de tuberías en la parte alta, un canal de esclusas y de presas en la parte media, y una autopista en el tramo final.

Piensan que el río está sólo para servir a ciertas necesidades, casi siempre ilusorias, de sus planes de desarrollo. Un desarrollo pensado al margen de la vida de los territorios, un desarrollo diseñado en función de la economía de otras sociedades, un desarrollo delirado a partir de unas prioridades empresariales, un desarrollo para el que la naturaleza no existe sino como bodega de recursos y variable financiera, un desarrollo para el que el planeta es concebido como una gran factoría y los seres humanos apenas como un obstáculo que hay que superar.

No podemos permitir que triunfe sobre la historia una cultura del lucro para la que los seres humanos son un estorbo y la naturaleza es una cosa inerte que se puede mover de un lado a otro sin consideración. Porque este diseño no está trazado, como el de la represa de Asuán, para favorecer la vida de una nación, sino para convertir el río, lo más sagrado que tenemos, en una fábrica de electricidad, y ni siquiera para el consumo de la propia gente sino para los intercambios del mercado mundial.

No les importa que haya que sacrificar el gran laboratorio del agua, no les importa que haya que sacrificar el nicho vital de los seres humanos, y es a eso a lo que se atreven a llamar pomposamente el desarrollo. Tal vez será por eso que después de varias décadas de ese modelo de desarrollo ya no quedan peces, ni pescadores, ni campesinos, ni agricultura. Y asombrosamente los que fueron desterrados a las ciudades tampoco tienen empleo, ni seguridad, ni acceso a la educación ni a la cultura. ¿Qué desarrollo es ese? Más bien qué irrealidad, qué impaciente y activa locura.

Por eso he querido sumarme a este clamor. Queremos una economía que tenga en cuenta a la gente. Queremos una economía que respete el río, que respete las fuentes profundas de la vida. Los peces le dieron vida a generaciones enteras de seres humanos: el río contaminado no le da vida a nadie. Los bosques le dieron oxígeno a generaciones enteras de seres humanos: las riberas devastadas no le dan vida a nadie.

Claro que queremos progreso, lo que no queremos es que se llame progreso a la devastación, a la muerte, sólo porque es rentable para unos cuantos. Obtengamos la energía del viento y del sol, que son fuentes inagotables, no obtengamos la energía matando la vida, destrozando la naturaleza y envenenando los manantiales.

Y que lo que se haga con el río lo decidan los que viven junto al río, los que defienden el río, los que aman el río. Por eso lo más importante es que dejemos de ser observadores de lo que hacen con nuestro país los que se creen dueños de todo. El río es la vida del territorio. Los ríos son las fuentes profundas de la cultura. Proteger el río es proteger la verdadera civilización. Proteger la naturaleza es pensar en ese otro río, el río de las generaciones, a las que está desamparando una cultura de la impaciencia, de la avidez y del saqueo. No hay que arrancarle todo a la tierra ya. Hay que vivir con deleite el presente pero hay que dejarle un futuro a la tierra. Nosotros no sólo somos los defensores del río: nosotros somos el río”.


WILLIAM OSPINA